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La observación cotidiana del clima, especialmente por los pastores y labradores, ha dejado breves sentencias fáciles de aprender y recordar. Los refranes meteorológicos hacen referencia a un tiempo y un lugar determinados. “La lluvias de abril traen las flores de mayo” o “Nunca llueve a gusto de todos, aunque llueve de todos modos”.
Muchos de estos refranes también aluden a la posibilidad de llover tras los vientos del este. “Nordeste duro, vendaval seguro. Tanto viento como haga, tanta agua”. Si miramos a la luna también podremos predecir el tiempo con una breve cita. “Si  la luna el cuerno ha perdido, no lo encuentra hasta después que ha llovido”. Contemplar los animales también ha ayudado a pastores y labradores en sus labores. “Si el buey se duerme, agua o nieve viene”.

Refranes meteorológicos

La costumbre de colocar veletas con un gallo se remonta a la Edad Media.

 

En el siglo IX, el Papa Nicolás I ordenó que se colocara un gallo, en lo más alto de las iglesias para simbolizar las tres negaciones de San Pedro a Jesús. (San Pedro negó tres veces conocer a Jesús mientas era interrogado por los soldados romanos antes del canto del gallo, es decir, antes de que la noche acabase).

 

Este ave ha sido asociada universalmente a la salida del Sol, por lo que en el cristianismo transmite un simbolismo de luz y resurrección. El Papa pretendía representar la supremacía de lo espiritual sobre lo material.

 

Como en la parte superior de los campanarios exisitían ya las veletas, se ataron las aves encima de éstas, que generalmente tenían forma de flecha. Al poco tiempo, se dejaron de usar animales vivos y se crearon las veletas con gallos forjados en hierro.

¿Por qué las veletas tienen un gallo encima?

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